Nadie es la patria, pero todos debemos
ser dignos del antiguo juramento
que prestaron aquellos caballeros
de ser lo que ignoraban, Argentinos.
...
Somos el porvenir de esos varones
la justificación de aquellos muertos;
Nuestro deber es la gloriosa carga
que a nuestra sombra legan esas sombras
Que debemos salvar.
Nadie es la patria, pero todos lo somos.
Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante,
el límpido fuego misterioso.
Jorge Luis Borges
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